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“ENERO PUEDE SER
UN MES EXPLOSIVO”

ADVIERTE MANUEL ISIDRO MOLINA

En entrevista para la web supuestonegado.com

Cortesía de la web supuestonegado.com

Entrevista realizada por Clodovaldo Hernández


Peor imposible, podría ser un buen resumen para el balance que hace de 2017 el periodista y político Manuel Isidro Molina. Y, como consecuencia lógica de tal diagnóstico, su perspectiva de 2018 es muy sombría. “No entiendo esa actitud festiva del gobierno, pues no la tiene nada fácil”, dice.

Molina (Valera, 1950) fue diputado del Movimiento al Socialismo en los años 80 y 90, y presidió el Colegio Nacional de Periodistas entre 1996 y 1998. Es hermano del ex ministro y constituyente Ricardo Molina. Se desempeña como columnista del diario La Razón y viene de enarbolar “una candidatura simbólica” a la alcaldía de Caracas.


Balance de terror

Cuando se le pide un balance de 2017, Molina despliega una ristra de calamidades: hambre; hundimiento del producto interno bruto; desarticulación de la economía; pulverización del bolívar; deficiencias en el suministro de alimentos en las redes comerciales; el desastre de los CLAP (sectores que recibieron la bolsa solo tres veces en el año); no hay sueldo que alcance el costo de la vida; transporte público casi destruido; deterioro de todos los servicios de telefonía e internet; una infraestructura que se desmorona por falta de mantenimiento; tremendas deficiencias en la calidad del agua que se recibe; empobrecimiento general del país; falta o precios inalcanzables de medicamentos; deterioro de todos los servicios sanitarios, desde los hospitales hasta Barrio Adentro donde no hay ni aspirina; la corrupción generalizada como disparador del empobrecimiento; descapitalización de la economía por fuga de divisas (se estima que en el exterior hay 350 mil millones de dólares de particulares venezolanos); la pudrición del sistema judicial completo (tribunales, fiscalía, policías, militares, cárceles) que favorece los delitos de todo tipo; no existe la regulación de precios; no hay control de calidad para ningún producto o servicio.


Perspectiva para el gobierno

Luego de pintar tal panorama, Molina, naturalmente, no le tiene buenos vaticinios al gobierno:

“No creo que el gobierno esté tan fuerte como aparenta. Lo que pasa es que la oposición está débil, pero en todas las evaluaciones que pueden hacerse, en los análisis y encuestas de opinión, sale el resultado de que la inconformidad ronda el 80%. Con artimañas ha logrado ciertos éxitos, como la elección de la Constituyente; la elección de gobernadores, que fue impuesta; la elección de alcaldes, también impuesta con ardides como la de no elegir también los consejos legislativos y los concejos municipales. No entiendo tanta alegría del gobierno y esa ficción de celebración navideña cuando el pueblo está sufriendo como nunca”.


¿Cómo se entiende entonces que se esté hablando de reelección y de adelanto de las presidenciales?

Contrario a lo que dice el presidente Maduro, 2017 no se cierra con un buen balance. Solamente un presidente descocado, enajenado o muy manipulador puede decir algo así. Aunque no soy alarmista, por primera vez pienso que enero puede ser un mes explosivo. Las protestas sociales que se han registrado en Táchira y Vargas se van a agudizar en enero porque no hay capacidad de producción y porque tradicionalmente hay un descenso estacional en los inicios del año, pero esta vez agravado porque la economía está fracturada. Los precios van a ser todavía más escandalosos, la escasez se agudizará y aumentarán las tarifas del transporte. Todo eso puede hacer que la gente reaccione violentamente. No lo estoy proponiendo, sino advirtiendo que puede pasar.

En tal caso, el gobierno puede hacer dos cosas: o trata de tapar todos esos huecos o recurre al expediente de la represión policial y militar. En ese caso le irá muy mal, pues el país coincidió con el gobierno en el enfrentamiento de la guarimba porque entendió que la motivación era política, tomar el poder, pero en este caso no se trata de eso, sino de hambre, de muerte en hospitales por falta de medicamentos, de desesperación social. Con ese cuadro tan complicado, veo difícil que se adelante la elección presidencial.

Además, eso sería fracturar el sistema constitucional, que podría generar una situación caótica. Creo que eso del adelanto es más bien una maniobra del gobierno para hostigar a los diversos factores de oposición, para generar desconcierto y ofuscación. Me inclino a creer que la elección será por allá en octubre. Porque, además, si se adelantan las elecciones sin que haya un acortamiento del período, y Maduro, como es previsible, resulta derrotado, ¿cómo puede estar un presidente electo congelado durante ocho meses? ¿Qué país aguanta eso? Me parece que si al gobierno le interesa preservar el poder, le conviene que las elecciones se hagan más cerca del final del año que del principio, pues estarán más lejos de este período de extremas dificultades que comenzará en el hueco de enero y febrero.


El presidente Maduro parece confiar en que será reelecto ¿Cómo lo ve?

Es bastante cuesta arriba que el presidente Maduro logre ser reelecto. Tiene resistencias fuertes dentro del chavismo, donde ya se escuchan posiciones políticas críticas. La confrontación con Rafael Ramírez tiene ese signo. Cuando colocas peso a peso a Ramírez con Maduro, Ramírez le lleva una morena intelectualmente, en relación estrecha con el presidente Chávez, en ejecutoria político administrativa, en conocimiento de política petrolera y relaciones internacionales. También está el elemento de la posible candidatura de María Gabriela Chávez, que se había venido formando precisamente con Ramírez en la embajada en la ONU. Eso tiene una vinculación con Cuba. Su envío a ese cargo pareciera que fue una iniciativa de Fidel Castro. Esto se puede poner interesante.

¿Le ve oportunidad a Ramírez?

Él expresa en una disidencia fuerte en sectores tradicionales del chavismo, y por eso ahora está sufriendo la aplicación de la ley del rabo de paja, una persecución política no motivada por sanidad administrativa, sino para quitarlo del medio.

Molina aclara que está muy lejos de defender a Ramírez, pero advierte que “ese es el mismo expediente que utilizó Chávez contra (el general Raúl) Baduell, quien cometió delitos, no tengo ninguna duda al respecto, pero no se le aplicó la ley por eso, sino porque fue ‘infiel’ frente al gobierno al oponerse a la reforma constitucional de 2007”.

Según el entrevistado, Chávez marcó la pauta al interferir en la aplicación de la justicia en casos de corrupción cometidos por personas de su entorno que él decidió proteger, como Luis Miquilena, Juan Barreto, Rafael Isea y todos los otros oficiales del 4 de febrero “que devinieron en pudrimillonarios”.


Perspectiva para la oposición

Molina tampoco tiene un buen balance de lo hecho por la oposición en 2017, ni una perspectiva halagüeña para el año entrante. “La guarimba no fue derrotada por la elección de la Constituyente, sino por la repulsión que generó en el pueblo ese diseño de violencia, de quema de personas vivas, de destrucción de bienes públicos y privados. No es la primera vez que ese tipo de estrategias absurdas de los sectores extremistas es derrotada, y que el gobierno gana porque sigue allí, porque no se logra el objetivo de derrocarlo”.


¿Qué posibilidades le ve a la candidatura de Lorenzo Mendoza?

Está marchando presionada por elementos del poder corporativo mundial, del occidente capitalista, los gobiernos de derecha de América Latina, los sectores empresariales y comunicacionales. Ese vasto sector lo ve como la gran solución frente al monolitismo del gobierno de Maduro. Él está analizando esto. Se sabe que se ha reunido con factores de oposición y les ha dicho que él solo será candidato si tiene el apoyo consensual de todos los factores de la oposición, incluyendo los partidos de la MUD y el poder empresarial, económico-comunicacional que gira alrededor de ellos. Si Lorenzo Mendoza logra ese objetivo, no tengo duda de que será el próximo presidente de Venezuela. No estoy diciendo que lo apoyaría, nunca respaldaría un proyecto neoliberal, pero el desprestigio del gobierno es de tal magnitud, que un empresario exitoso, sin antecedentes en la burocracia del Estado, al que no se le puede acusar de corrupto, joven y hasta simpático, con buen léxico y que sabe relacionarse, sería un candidato prácticamente imbatible frente a Maduro.


El diálogo

Para completar su pronóstico, Molina se refirió al diálogo que se reanudará el 11 de enero en República Dominicana. “No creo que haya resultados porque ese diálogo está planteado en términos bipartidistas. Esa es la razón por la que han fracasado todos los intentos anteriores. Es un diálogo de mezquinos, de irresponsables, de corresponsables de la crisis, cada quien tratando de tapar sus culpas y queriendo sacar una ganancia miserable. Solo a través de un acuerdo nacional se podría acortar el período presidencial y empezar a solucionar la crisis económica, política y moral que sufre la nación”.