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MANIFIESTO DE LUCHA
POR LA TRANSFORMACIÓN PROGRESISTA
Y LA RECONSTRUCCIÓN MORAL
DE LA REPÚBLICA 

Caracas, 21 de mayo de 2016

“Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político… Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”
CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

Con optimismo y decisión de lucha por la transformación progresista de Venezuela, manifestamos nuestras convicciones democráticas para contribuir al desarrollo de líneas de acción nacionales, regionales, municipales y sectoriales en consulta permanente con los movimientos sociales, políticos, ecológicos y culturales en los que nuestro pueblo articula esfuerzos útiles para la reconstrucción moral de la República, hoy sumida en una macro crisis sin precedentes, en medio de la tirantez irracional de los factores de poder activados en el absurdo bipartidismo del siglo XXI.


Protestamos junto a la inmensa mayoría de nuestro pueblo –por encima de parcialidades partidistas- la grave e insostenible descomposición económica, política, social y moral que sufre la patria de Simón Bolívar, El Libertador, referencia histórica nacional y latinoamericana que prima en la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). Revertir esta dolorosa situación es indispensable, por lo que llamamos a unir pensamientos, compromisos y acciones decididas para restablecer los equilibrios constitucionales perdidos, la sensatez política, la responsabilidad histórica y el sentido social del trabajo en el marco de una economía mixta integradora que privilegie la seguridad jurídica, los derechos sociales y las competencias político-administrativas del Estado venezolano, con participación honesta y eficiente de los sectores público, privado y socio-laboral.


La sociedad venezolana sufre hoy un desquiciamiento generalizado, que nos mantiene al borde de una violenta confrontación fratricida, alimentada por la intolerancia política, la corrupción, el abuso de poder y el accionar de una criminalidad sanguinaria sin precedentes, expresión todo ello de la profunda descomposición moral y ética que

actualmente es cada vez más identificada como caldo de cultivo de la crisis. Nos declaramos defensores y constructores de la paz de la República, en resguardo de la vida, los derechos sociales y económicos enunciados en la CRBV, los equilibrios ecológicos, la convivencia cívica y el desarrollo armónico de nuestra nación, independiente y

soberana.


A pesar de las complejas dificultades, nuestro bravo pueblo resiste tan penosas circunstancias, consciente de su poder soberano y capacidad de lucha. Lo hace en paz, desestimando los llamados a la violencia fratricida de los más extremistas de ambos bandos en pugna por el control maquiavélico del poder, unos anclados en el estatismo militarista y otros activados por los lineamientos neoliberales antipopulares. La mayoría de venezolanos y venezolanas es partidaria del cese de hostilidades tan irracionales e irresponsables, por lo que clama por la renovación de los liderazgos, a partir de las experiencias locales, regionales y sectoriales unidas en la diversidad, con ética y direccionalidad para el bien común.


De esa exigencia popular participamos plenamente, la apoyamos y declaramos nuestro compromiso de asumir la discusión de los grandes temas nacionales, regionales y municipales con sentido histórico, responsabilidad social y ánimo integrador futurista. Nos unimos desde la pluralidad con direccionalidad, desde las bases populares y todos

los sectores dispuestos a aportar soluciones para relanzar a Venezuela como país pujante, productivo, solidario y eficaz en el manejo de sus inmensos recursos materiales, fortalezas humanas y valores históricos.


Convencidos del valor de la palabra decente y del compromiso honesto, llamamos hoy a todos los hombres y mujeres dispuestos a trabajar unidos en esta nueva etapa de lucha de nuestro pueblo, para comenzar a superar las miserias acumuladas por el bipartidismo del siglo XXI y las prácticas codiciosas, corruptas e inmorales que le precedieron. 


Ese proceso lo imaginamos apegado a los valores históricos de Venezuela, los anhelos del pueblo trabajador y las capacidades productivas e innovadoras de los sectores involucrados en la industria, el comercio, la agricultura, la ciencia y la tecnología. Para emerger, la sociedad venezolana requiere urgentemente del concurso de todos los sectores sociales, laborales, culturales, educativos, universitarios y religiosos en interacción conceptual y propositiva con generosidad y trascendencia. Juntos debemos superar la incomunicación, el ánimo hostigante y la desconfianza generada por deslealtades, traiciones, manipulaciones y corruptelas de todo tipo en los ámbitos público y privado. Solo un enorme esfuerzo general de la voluntad decisiva de esta Venezuela en crisis podrá abrir caminos de

realizaciones colectivas e individuales encomiables. A todos esos sectores, invitamos a la corresponsabilidad y el esfuerzo patriótico de esta hora trágica.


En este sentido, informamos al bravo pueblo venezolano de nuestro acuerdo colectivo, plural y unitario de promover la insurgencia de un movimiento de movimientos por la transformación progresista y la reconstrucción moral de la República. Aspiramos encontrarnos y construir una nueva plataforma política y social sumando voluntades, uniendo y simplificando criterios, discutiendo racionalmente los grandes problemas y temas nacionales, latinoamericanos y mundiales, para desarrollar una política afirmativa, eficaz, generosa, honesta y edificante como alternativa ante el actual estadio de cosas, que mayoritariamente rechazamos.


Marchamos hacia el encuentro con los movimientos locales, municipales, regionales, sectoriales y nacionales identificados con el objetivo estratégico de superar el fracaso del bipartidismo del siglo XXI. 


Nos disponemos a estimular esa gran concentración y expansión de esfuerzos: todas nuestras energías serán puestas al servicio de la Venezuela emergente rechazando las distorsiones del pasado y del presente, no para seguir lamentándonos estérilmente sino con el ánimo de torcer el rumbo sobre bases sociales, organizativas, discursivas y metodológicas distintas, con dignidad, honestidad a toda prueba, sosiego y valentía.


La sociedad venezolana es una sola, rica y diversa. Con graves problemas, es innegable, pero capaz de empinarse por encima de la mediocridad de espíritu, la corrupción, la acechanza delictiva, el abuso de poder y otras perversiones en el ejercicio de la función pública y los asuntos privados de orden social. La inmensa mayoría de hombres y mujeres de esta “tierra de gracia” es generosa, laboriosa, competente y amante de nuestro gentilicio y los valores patrios, culturales y solidarios. Ni campo de batalla ni botín, Venezuela es patria soberana, independiente y progresista donde cabemos quienes aquí nacimos y quienes han llegado de todas las regiones del mundo para convivir en paz edificante. Quienes crean que la patria de Bolívar y esa gran legión de libertadores que supo encabezar rompiendo

paradigmas, es una especie de “tierra de nadie” propicia para la rapiña, el bandolerismo criminal o el tráfico de gentes y otras actividades delictivas, nos encontrará de frente, junto a nuestro pueblo.


Queremos contribuir a revertir la pasmosa criminalidad que ha hecho de nuestro país uno de los más violentos, corrompidos y agresivos del mundo, algo inaceptable e insostenible, además de inmerecido. Este insolente estadio delictivo es altamente destructivo humana y materialmente, arruina nuestra economía y agota las posibilidades de convivencia sana y afectiva. Por si fuera poco, arruina el espíritu nacional de construcción virtuosa del futuro y amenaza gravemente a las actuales y próximas generaciones. 


Desde nuestra querida patria, hoy agobiada, levantamos este compromiso de lucha y encuentro hasta los centenares de miles de venezolanos que han emigrado forzados por tantas acechanzas, las desilusiones y los deseos de vivir en paz con oportunidades ciertas de estudio, trabajo y posibilidades de vida grata, segura y futurista: son parte de este gigantesco esfuerzo, que creemos realizable y haremos realidad.


Nos comprometemos a construir el Movimiento Popular Alternativo (MPA) al calor de las luchas históricas del pueblo venezolano. Será una plataforma para el encuentro edificante, superador de las adversidades que nos oprimen y devastan nuestros anhelos. Tenemos la extraordinaria oportunidad de avanzar unidos en la diversidad, con direccionalidad sociopolítica para contribuir decisivamente a la transformación de Venezuela.