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El ajedrez sucio

Por: Eduardo Calderón

Coordinador Nacional de Medios y Redes del Movimiento Popular Alternativo


La inmensa mayoría de los venezolanos hemos perdido la capacidad de asombro ante el enfrentamiento encarnizado de los dos bandos politiqueros (Gobierno y MUD) por el poder. Un bando luchando por mantener el control de los recursos de nuestro país y seguir lucrándose de nuestras riquezas, y el otro bando con una desesperación por retornar al poder y restablecer la agenda neoliberal que predominó durante los 40 años de gobiernos adecos y copeyanos, con el privilegio para las cúpulas empresariales y recargando el peso de la crisis sobre el resto de la población.

En este nuevo “round” del combate, el gobierno le está propinando los últimos hachazos al proceso de Referéndum Revocatorio (RR) que, para desgracia del pueblo y detrimento del derecho constitucional, la MUD se abrogó como suyo creando la falsa percepción de que gracias a ellos se había podido comenzar el proceso de solicitud de referéndum.

Estamos en presencia de un juego de ajedrez sucio, en el que los jugadores (Gobierno y MUD) mueven sus piezas como les venga en ganas, en donde el caballo come en todas las direcciones, la torre se mueve en diagonal y el tablero se convierte en una plataforma de caos.

La evidencia de esta sucia batalla quedó muy clara cuando el presidente del parlamento nacional (por cierto, de cuestionable reputación desde que fue diputado en los años 90) en un tono innecesariamente desafiante amenazó con sacar a Maduro en seis meses, por medio de mecanismos tan descabellados como el recorte del período presidencial con aplicación inmediata de dicha reforma, o el fantasioso plan de provocar la renuncia del presidente de la república, dejando como última opción al mecanismo verdaderamente constitucional y legal como es el RR.

Ahora bien, si el gobierno no hubiese aplicado la descarada y sucia maniobra de nombrar a sus magistrados al Tribunal Supremo de Justicia, en verdad Maduro hubiese salido, no en seis meses, sino tal vez no hubiese pasado de febrero con una zancadilla parlamentaria de la MUD con el control absoluto de la Asamblea Nacional (AN). Igual hubiese sido un golpe, “constitucional” pero golpe al fin, tal como el que dio el parlamento paraguayo al expresidente Fernando Lugo, o como el más reciente, asestado por el congreso brasileño en contra de la presidenta Dilma Rouseff, ambos casos que llevaron a la deposición de mandatarios popularmente electos.

De tal manera, que lo sucedido con la ya casi consumada anulación del RR, no es más que otro puñetazo en este combate al más puro estilo de coliseo romano y del que veremos más episodios insólitos y deprimentes en los que el protagonismo se alternarán los dos bandos. Y es que a ambos grupos les conviene este continuo enfrentamiento para mantener la polarización política, e incluso, apostando por provocar escenarios de mayor conflictividad y explosión social para una mejor aplicación de sus esquemas.

Mientras tanto, la gran mayoría del pueblo, decepcionado con el gobierno y la MUD, a quienes rechaza contundentemente, clama por un nuevo liderazgo serio y responsable, desligado de los factores que mantienen polarizado al país para beneficio mutuo. Es por eso que desde el Movimiento Popular Alternativo proponemos la conformación de ese necesario nuevo liderazgo con la incorporación y participación decidida y honesta de hombres y mujeres comprometidos, no con cúpulas partidistas, sino comprometidos con el bienestar colectivo y el desarrollo de la nación.

Un nuevo liderazgo, con el objetivo firme de plantear escenarios democráticos y constitucionales, no para un simple cambio de gobierno, sino para la reconstrucción moral, social y económica de Venezuela a través de la renovación del liderazgo político.

En ese sentido, cabe evaluar la posibilidad de convocar al pueblo como verdadero poder constituyente, hacedor de Estado, a una eventual consulta para renovar los poderes constituidos a través de la celebración de elecciones generales para elegir nuevas autoridades desde juntas parroquiales, pasando por alcaldías, gobernaciones, parlamentos regionales, diputados a la AN y presidente de la república, garantizando la participación de todos los grupos políticos en igualdad de condiciones.

Sería una oportunidad histórica para poner fin a esta macrocrisis y para que el pueblo se pronuncie a través de un referéndum consultivo si está de acuerdo o no con convocar a elecciones generales y así acabar con la guachafita de la MUD y el gobierno, que se ha prolongado ya por 17 años, con la destrucción moral, social y económica de la nación como consecuencia de este enfrentamiento irracional y demencial entre ambos bandos.

Desde el Movimiento Popular Alternativo, no obstante seguimos apostando por el Referéndum Revocatorio, no como un instrumento de la oposición de derecha representada en la MUD, sino como un derecho constitucional que tenemos los venezolanos, por lo que pedimos con tono categórico al gobierno, sensatez y cordura, y no frustrar la posibilidad de que el pueblo se pronuncie.